miércoles, 28 de enero de 2009

ENCONTRARSE A UNO MISMO.


Una de las bondades de trabajar como maestro en un colegio, además de las vacaciones que disfrutamos, es la posibilidad diaria que nuestro trabajo nos ofrece de reencontrarnos con nosotros mismos. Los lectores se preguntarán cómo un maestro se puede reencontrar a sí mismo en el aula. Pues a mi me resulta bastante fácil: tarea del maestro es empatizar con sus alumnos, y en mi caso, empatizar con niños de 9 años me devuelve por momentos a mi niñez. A traves de los ojos de mis alumnos veo al niño que llevo dentro y me pongo a pensar, a hablar, a sentir, a reir como el niño que una vez fui. Son muchos los momentos en que los recuerdos (tal vez porque trabajo en el mismo centro en el que un día fui alumno) despistan mi mente y me transportan a una época en la que la inocencia y la libertad reinaban en todos y cada uno de mis dichos y actos. En esos momentos me encuentro conmigo mismo y me veo ahí, sentado, feliz por todo y por nada a la vez, porque sí. Entonces vuelvo a mis taitantos y me digo: ¿qué ha pasado durante todo este tiempo?
Básicamente estoy donde siempre he querido: al otro lado de la clase. Todas mis ilusiones y sueños de niñez se van cumpliendo y voy construyendo otros nuevos. Sin embargo, cada vez que me encuentro a mi mismo, al volver, me doy cuenta que en algún cajón de mi ser "alguien" ha guardado mi libertad, mi espontaneidad; que la necesidad de los demás, de "quedar bien", o simplemente de "no dar que hablar" me ha distanciado mucho del niño aquel que un día fui y que me hizo tan feliz.
Tal vez mi complicidad callada a la dictadura de algunas de las personas con las que he compartido mi tiempo me han hecho más precavido y sobretodo desconfiado. Me doy cuenta que durante mi vida ha habido personas que se han hecho dueñas de mis actos, manejándome a su antojo (reconozco que he sido una persona muy influenciable), pero mis pensamientos, mis sentimientos... Son lo más preciado de mi patrimonio. Poco a poco lo iré compartiendo con vosotros. Al que le guste, genial. Al que no, que cambie de canal.
Una vez escuché que los miedos son los culpables de que no consigas alcanzar tus sueños. En otra ocasión oí que es mejor que no se cumplan tus sueños, pues en ese preciso instante dejarán de serlo. Yo, personalmente pienso que los miedos hacen que cuando alcanzas tus sueños no puedas disfrutarlos: Entonces lamentamos haber cumplido nuestros sueños, y así sucesivamente...
Conozco personas felices con sus sueños, y otras esclavas de los mismos. Tú eliges si sigues siendo un esclavo de tus sueños (y de tus miedos) o por el contrario te liberas de ellos. Dicho así suena fácil, pero hacerlo... es más complicado. YO SIGO EN EL CAMINO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario