
Durante un tiempo, este nuestro país (o Estado Español), ha sido el orgullo de todos los que formamos parte de él. Nos hemos convertido en la octava potencia económica mundial y cuarta de Europa. Hemos crecido casi como ningún otro país en el mundo, gracias a la ayuda de nuestros vecinos europeos y nos hemos convertido en el modelo a seguir por el resto de países en vías de crecimiento, por nuestro desarrollo económico como por nuestro modelo de transición democrática. Todo esto (nos guste o no) gracias al trabajo y al esfuerzo de una generación educada en los últimos coletazos del franquismo, deseosa de cambiar, de mejorar, de luchar por algo, por algún ideal, y sobretodo, deseosa de triunfar.
Hemos hecho de este país un Titanic. Un gran transatlántico en el que hay de todo: gente en la sala de máquinar, tripulación de a bordo, personal de servicio, y sobretodo pasajeros. Muchos pasajeros. Pasajeros de primera, de segunda y de tercera ( algún polizón, como en la película). Personas que están en el barco a disfrutar del trayecto mientras los sufridos "obreros de a pie" sacan el barco a flote y lo intentan llevar a buen puerto.
Todos sabemos cómo acabó la historia del Titánic. Una noche, mientras navegaba plácidamente por las aguas del océano (al igual que nuestro próspero país) apareció no se sabe de dónde un iceberg (bajo mi punto de vista ´para este país el iceberg es la educación y la justicia) que impactó en la linea de flotación del barco y... el final ya lo sabéis todos. No había botes salvavidas para todos y en estos casos sólo consigue salir con vida el pasaje de primera... ya veremos lo que pasa.
Sinceramente, aparte de que pienso que en este país llamado Titánic, vemos la punta del iceberg en forma de crisis económica, no nos damos cuenta de eso, que sólo es la punta del iceberg, el diez por ciento de lo que viene a impactar directamente hacia nosotros, el iceberg de una adolescencia mal criada en la abundancia, falta de proyectos e ilusión, falta de formación, falta de por qués y de porques, encantada consigo misma, disfrutando de una educación edonista llena de ocio que nosotros, los adultos, les ofrecemos en la cubierta del barco. En fin, la educación del todo a base del nada.
No quiero se mal agorero, ni criticar porque sí. Simplemente creo que hemos perdido el horizonte, que no sabemos dónde llevamos el barco, con una tripulación sumergida en vanidosas discusiones que hacen de ésta una nave sin rumbo. Encontrar ese horizonte en forma de pactos de estado nos permitirá educar mejor a nuestros niños, y es que, pienso que tenemos el iceberg justo delante de nuestras narices, y confío que las personas que tripulan este gran transatlántico sean conscientes de la importancia de su trabajo y nos orienten fuera de la zona de peligro.
Estoy convencido de la capacidad del ser humano y de su adaptación a las circunstancias en las que le toca vivir, y es que, aunque nuestros adolescentes anden "despistados" por la cubierta del barco, el día de mañana serán capaces de llevar (cuando les toque) el mando de la nave. Seguro quelo harán bien. Seguro que acabarán pagando nuestra jubilación. Pero mientras tanto... ¿Por qué no les ayudamos?
hola Crispi, eres buenisimo escribiendo... me ha encantado tu espacio, todos los articulos, en especial el de ENCONTRARSE A SI MISMO, xo todos son geniales...una cosita...estaria bien si pudieras hacer unos arreglitos para que cuando yo escriba, la letra salga en rosita ¿ok?entonces seria prefecto..ji ji...bueno que queria animarte a que sigas escribiendo PROMETO SEL FIEL SEGUIDORA DE TUS PRODUCCIONES. MUAKS. MARTITA
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